Santillana del Mar es un municipio de la comunidad autónoma de Cantabria (España). Se encuentra en la costa occidental de Cantabria, entre los municipios de Suances, Torrelavega, Alfoz de Lloredo y Reocín.

Este pequeño municipio, es uno de los más importantes atractivos turísticos de toda la región ya que alberga la Cueva de Altamira, considerada como la «Capilla Sixtina» del arte rupestre, y la Colegiata de Santillana del Mar, que data del siglo XII.

Santillana del Mar cuenta, asimismo, con Zoológico y Jardín Botánico de importantes dimensiones en los que predomina la fauna ibérica, destacando un insectario colonizado en su totalidad por mariposas de todos los tamaños, formas y colores. Además existen varios museos, entre los que destaca el Museo de la Inquisición, el Museo Diocesano Regina Coeli y el Museo de Jesús Otero.

Debido a que es un importante foco turístico sus adoquinadas calles se encuentran casi en su totalidad repletas de posadas y tiendas de productos típicos cántabros. Cabe destacar las valoradas anchoas de Santoña, el famoso queso Picón de Tresviso y la cecina de ciervo, entre otros. Además de las tiendas de alimentación, también son destacables los establecimientos de productos artesanales, en los que predominan las esculturas de personajes de la mitología cántabra.

Historia

Esta villa tiene su origen en la Alta Edad Media, alrededor del monasterio de Santa Juliana. Se han recuperado huesos humanos medievales en la necrópolis de esta localidad. La fecha de fundación del monasterio no se conoce. Legendariamente se atribuye a unos monjes del siglo IX el que se llevaran las reliquias de Santa Juliana a este lugar, levantando una ermita y un monasterio. Actualmente se asocia la fundación del monasterio con la corriente repobladora impulsada por los sucesores de Alfonso I. A partir del año 980 el monasterio estaba consolidado, y fue estableciendo su dominio territorial y jurisdiccional especialmente en la zona conocida como Asturias de Santillana. A partir de 1175 se configura una organización con abad y cabildo. Gracias al apoyo de la nobleza, consiguió convertirse en la abadía más importante de la Cantabria medieval. En 1209 Alfonso VIII le concedió fuero a la villa, que pasó a ser la capital de las Asturias de Santillana. El monasterio de Santa Juliana decayó, pero comenzó el desarrollo urbano de la villa, organizado en torno a la Plaza Mayor o del Mercado (hoy, plaza de Ramón Pelayo) y la Torre del Merino. En 1445, el rey Juan II dio el señorío de la villa al primer Marqués de Santillana y a sus sucesores, los Duques del Infantado. Tuvo partido judicial propio hasta 1840, fecha en que parte pasó al partido de Torrelavega y otra parte al de San Vicente de la Barquera.

Monumentos

La Villa de Santillana del Mar es toda ella Conjunto Histórico Artístico por Decreto de 27 de julio de 1943 (BOE del 3 de agosto). El casco histórico está formado por construcciones homogéneas de piedra, en su mayor parte de los siglos XIV al XVIII. El caserío se desarrollo en torno a una vía, la calle de Santo Domingo, que se bifurca en dos: la calle de Juan Infante, que llega hasta la plaza de Ramón Pelayo, y la que fue llamada rúa del Rey, hoy con diversos nombres para cada tramo: Carrera, Cantón y del Río.
Palacio de Velarde, en la Plaza de las Arenas, Santillana del Mar.
Detalle de arquitectura típica.
Plaza monumental.
Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar.

Muchos son los edificios destacados de esta localidad, entre ellos:

* Palacio de Velarde o de las Arenas. Se encuentra en la Plaza de las Arenas. Es un edificio de transición del gótico al renacimiento, iniciándose la construcción en el siglo XV y modificándose en el XVII. La fachada tiene un hastial escalonado y pináculos decorativos. Tiene el blasón de los Velarde.
* Colegiata de Santa Juliana. Se encuentra al final de las dos calles del pueblo. Es una colegiata de estilo románico, erigida en su mayor parte a mediados del siglo XII, con añadidos de siglos posteriores. Monumento protegido por Real Orden de 12 de marzo de 1889 (Gaceta de Madrid de 14 de abril), siendo el primer monumento cántabro que obtuvo este reconocimiento. Está construido en piedra de sillería arenisca. Tiene planta basilical y tres naves que se rematan en ábsides semicirculares. Es una estructura que sigue el modelo del románico del Camino de Santiago, en particular de Frómista. La parte más destacada del conjunto es el claustro, de finales del siglo XII, en particular por sus cuarenta y dos capiteles románicos.
* Casas de los Quevedo y Cossío. Se encuentran junto al abrevadero que hay unos metros antes de la Colegiata. Datan de los siglos XVII-XVIII. Son dos casas colocadas en escuadra de manera que forman una sola vivienda. La casa de la parte norte es la Casa de Cossío y la de la parte sur es la Casa de Quevedo. En la primera puede verse el blasón de los Cossío. En la segunda, que perteneció a un familiar de Francisco de Quevedo y Villegas se ve el escudo de la familia Quevedo. La Casa de los Quevedo es de sillería y tiene un túnel abovedado que sirve de desagüe al abrevadero y al río.
* Casa de la Archiduquesa o de los Abades. Es un edificio que se encuentra a la izquierda de la Colegiata. casona de finales del siglo XVII. Perteneció a la familia Barreda Bracho. Los escudos de la fachada son modernos, obra de Jesús Otero.
* Casa de los Hombrones o Casa consistorial. Está situada junto a la llamada casa de Leonor de la Vega, en la calle del Cantón. Es una casa construida entre el siglo XV y el XVII. Se le dio este nombre por los dos caballeros con bigote que sostienen el enorme escudo barroco de la fachada, blasón de los Villa.
* Casa de Leonor de la Vega. Se encuentra en la calle del cantón. Es de finales del siglo XV y principios del XVI, por lo parece que no puede ser, a pesar de lo que señala la tradición, un edificio en el que viviera doña Leonor de la Vega, madre del primer Marqués de Santillana. En la fachada pueden verse tres escudos góticos de la casa de la Vega.
* Palacio Valdivieso o Casa de los Valdivieso. También escrito Valdivielso. Se encuentra en la parte final de la calle del Cantón, a la derecha. Es un edificio del siglo XVIII, con el blasón situado en la esquina. Actualmente es un hotel.
* Torre del Merino o La torrona. Está situada en la antigua plaza del mercado, hoy de Ramón Pelayo. Se trata de una torre del siglo XIV, rematada por almenas. Se le llama así por ser el lugar en que moraba el merino, funcionario que representaba al rey.
* Torre de don Borja o Fundación Santillana. Está en la plaza de Ramón Pelayo. Aunque debió tener origen medieval, la parte conservada y restaurada parece ser de finales del siglo XV o principios del XVI. A los lados del antepecho se ve un escudo con el blasón de los Barreda. Tiene un patio interior que une los dos volúmenes. Debe su nombre a don Francisco de Borja Barreda, último descendiente de los Barreda en el siglo XIX. Entre sus propietarios posteriores estuvo la infanta doña Paz de Borbón. En 1981 fue restaurada para ser la sede de la Fundación Santillana.
* Palacio Barreda-Bracho, también llamado Casa Barreda-Bracho o Palacio Barreda. Desde 1944 es actualmente el Parador Nacional Gil Blas. Está en la plaza de Ramón Pelayo. Es un edificio de estilo barroco erigido a finales del siglo XVII. El linaje de los Bracho estaba emparentado con los Barreda, de ahí el nombre con el que se conoce.
* Ayuntamiento. Situado en la plaza Ramón Pelayo, en un palacio barroco. Es notable su balconada de hierro fundido con un escudo en la parte superior.
* Casas del Águila y la Parra o del Águila y de la Parra. Están junto al Ayuntamiento, en la misma plaza. Son dos edificios distintos adosados. La Casa de la Parra se llama así porque tuvo una gran parra en la fachada; es una edificación gótica de principios del siglo XVI. La casa del Águila o de los Estrada es del siglo XVII. Luce el blasón de Estrada y Tagle en su fachada. Actualmente es una sala de exposiciones del Gobierno Regional. Delante de estas casas hay un bisonte, escultura de Jesús Otero.
* Casa de Bustamante. Se encuentra en la calle de la Carrera, 7. Data de finales del siglo XVII-siglo XVIII. Es un edificio de gran altura que tiene balcones de púlpito. En su fachada puede verse el escudo de armas de los Bustamante.
* Torre de los Velarde. Al final de la calle de la Carrera. Vieja casa-torre del siglo XV, en piedra sillería con dos puertas góticas.
* Palacio de Benemejís, también conocido como Palacio de los Peredo-Barreda o Palacio de Peredo. Actualmente es sede de exposiciones de Caja Cantabria. Es un palacio de planta cuadrada y dos pisos; el tejado, a cuatro aguas, está rematado por pináculos en las esquinas. En la fachada se ve el blasón de los Peredo; dentro del portal está el de la familia Barreda Ceballos. Sus distintos nombres reflejan las vicisitudes de esta propiedad. Ordenó su edificación don Francisco Miguel de Peredo, caballero de Calatrava desde 1694. Uno de sus propietarios posteriores fue don Blas María de Barreda (siglo XIX) y la Marquesa de Benamejí. Conserva lienzos de pintores como Valdés Leal o Mengs, así como una amplia biblioteca.
* Casa de los Villa. Casa frente al Palacio de Benemejís. Del siglo XVIII con balcones tipo púlpito y escudo.
* Casa de los Alonso. Casa junto al Palacio de Benemejís. Dos escudos pequeños.
* Museo Diocesano Regina Coeli. Este museo se encuentra en el Convento de los dominicos, al otro lado de la carretera Barreda-Comillas. Es una edificación de finales del siglo XVI, en estilo herreriano. El Museo fue creado en 1964, y en él se conserva, estudia y expone arte sacro. Del edificio destaca el claustro renacentista. Alberga un taller de restauración y el Archivo Documental Diocesano.
* Convento de las Dominicas o Convento de San Ildefonso. Se encuentra frente al Museo Diocesano. Fue fundado a mediados del siglo XVI.
* Casa de Sánchez Tagle o Casona de los Tagle. Se encuentra en la zona llamada Campo de Revolgo. Edificio de finales del siglo XVII, erigido por una familia que se enriqueció en México. Se trata de una casona montañesa con fachada de sillería y portada con dos arcos de medio punto.

Patrimonio mueble
Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España1
Patrimonio de la Humanidad — Unesco

Réplica del techo de Altamira
(Museo Arqueológico Nacional)
Coordenadas [mostrar el lugar en un mapa interactivo] 43°22′57.1″N 4°06′58.2″O / 43.382528, -4.116167
País
Tipo Cultural
Criterios i, iii
N.° identificación 310
Región2 Europa
Año de inscripción 1985 (IX sesión)
Año de extensión 2008
1 Nombre oficial según Unesco
2 Clasificación según Unesco

Además de este patrimonio inmueble, hay en Santillana del Mar un Bien de Interés Cultural, con la categoría de mueble: el Cartulario o Libro de Regla de la Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar (Decreto 122/2003, de 18 de julio). Se conserva en las dependencias de la Colegiata de Santa Juliana. Se considera que es del siglo XIII, con añadidos posteriores. Mide 150 x 240 mm y está encuadernado con dos tablillas de madera recubiertas de piel. Contiene copias, completas o fragmentos, de 94 escrituras de los años 870 a 1202, distribuidos en 64 hojas en pergamino.

Patrimonio natural

En cuanto al patrimonio natural, cabe destacar el Zoológico de Santillana del Mar, el más antiguo de la región, así como algunos árboles de la localidad. En la Finca El Jardín hay un eucalipto de 35 metros de altura y un ginkgo de 22 metros de altura. En el Parque-plaza La Robleda hay un roble de 16 metros de altura.

Patrimonio

Siete son los bienes de interés cultural de este municipio:

* Colegiata de Santa Juliana y Claustro, con categoría de monumento.
* Torre de don Beltrán de la Cueva en Viveda, monumento.
* Palacio de Viveda (casona montañesa siglo XVIII), monumento.
* Palacio de Mijares, monumento.
* Cueva de Altamira, zona arqueológica que, además, forma parte del patrimonio mundial.
* Toda la villa de Santillana, conjunto histórico.
* Cartulario o Libro de Regla de la Colegiata de Santa Juliana, que se conserva en la Colegiata de Santa Juliana, Bien mueble.

Además, como Bien de interés local se encuentra catalogada la Torre medieval de los Calderón de la Barca en Viveda.

Fiestas

Fiestas de Santa Juliana. Estas fiestas se celebran en torno al 28 de junio en honor a la patrona del municipio, Santa Juliana. Se realizan numerosos actos para todos los públicos como actividades para niños, deportes tradicionales o actividades gastronómicas. El día más importante es el 28 de junio ya que es el día de la patrona. Este día se realiza una procesión, misa y danza en honor a la patrona

En la costa occidental de Cantabria se encuentran dos de los más preciados tesoros culturales de cuantos puedan encontrarse en esta región: Santillana del Mar y las cuevas de Altamira.

Santillana del Mar, a unos 30 kilómetros de Santander, es un museo vivo de una villa medieval desarrollada entorno a la colegiata de Santa Juliana, aunque la mayoría de sus caseríos corresponden a las diversas aportaciones arquitectónicas de los siglos XIV al XVIII. El conjunto histórico-artístico de Santillana no se puede visitar más que de pie. La villa se abre camino hacia el norte a través de una única vía, la calle de Santo Domingo, que pronto se bifurca en forma de “Y”: en la de Juan Infante, que conduce a la plaza de Ramón Pelayo; y la que tomando diversos nombres (Carrera, Cantón y del Río) se dirige hasta la Colegiata. En la plaza, de traza triangular, se ubican algunos de los edificios más representativos: la casona de los Barreda-Bracho del siglo XVIII con escudo y pretenciosa leyenda (hoy parador de Gil Blas); las casas Del Águila y La Parra; el Ayuntamiento; la Torre de Don Borja, levantada a finales del siglo XIV y que es una de las edificaciones más nobles de Santillana, perteneciendo al poderoso linaje de los Barreda, la cual da cobijo a la Fundación Santillana;

y por último, la Torre del Merino del siglo XIV, que es el edificio más antiguo, residencia fortificada de los merinos o administradores de los intereses soberanos. La calle del Cantón, por su parte, presenta un maravilloso conjunto de casonas de los siglos XV al XVII entre las que destacan: la casa gótica (s. XV) de Leonor de la Vega, madre del primer marqués de Santillana, y la de los Villa (conocida por “la de los hombrones “, por sostener el enorme blasón de la fachada dos caballeros con bigote.Al final de la calle del Cantón se ubica la Colegiata, el monumento religioso más importante del románico en Cantabria. Levantada sobre una antigua ermita en el siglo XVII, tiene planta de tres ábsides, crucero y tres naves. En la fachada principal se observa un frontón triangular con imagen de la mártir, y por encima, una galería de quince arcos enmarcada por tres torres, una de ellas cilíndrica. El claustro adosado a la nave norte, está considerado como la obra maestra del conjunto, por la excelente talla y decoración de sus capiteles.

Pero el auténtico sabor de este pétreo y milenario museo, que es la villa de las tres mentiras (porque Santillana ni es santa, ni llana, ni tiene mar) es el propio trasiego de las gentes que inundan sus calles, son sus balcones siempre floridos, es el encanto de sus rincones que ofrecen el vaso de leche con bizcocho…

A dos kilómetros de Santillana se encuentra otro gran tesoro artístico de Cantabria: las cuevas de Altamira, universalmente reconocidas. Descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María, han sido declaradas por la UNESCO patrimonio de la humanidad. La cueva, de unos 300 metros de longitud, contiene unos 150 grabados, expresión artística del hombre del paleolítico. Las pinturas son policromas a base de pigmentos naturales que se han conservado desde la edad cuaternaria; destacan las figuras de bisontes y ciervos.